Se supone que las vías pecuarias son un patrimonio histórico único en Europa y en el mundo, y por eso hace veinte años, el 24 de marzo de 1995, entró en vigor la ley de Vías Pecuarias. Los caminos de trashumancia pasaban a ser un recurso de primera magnitud para la conservación de la Naturaleza, la conectividad de la biodiversidad, el ecoturismo y la educación ambiental. Sin embargo, en estas dos décadas -denuncian desde Ecologistas en Acción- se han producido pérdidas irreversiblespor falta de aplicación de la normativa. Así lo asegura esta organizacion en el informe «20 años de la aprobación de la ley de vías pecuarias», elaborado con datos solicitados a las comunidades autónomas en marzo del año pasado.
De los 125.000 kilómetros de vías pecuarias que hay en España, se han perdido ya 40.000 en todo el Estado español por el desmedido crecimiento de los tejidos urbanos, por la ocupación indiscriminada de infraestructuras de comunicación, o por la inundación de cientos de decenas de kilómetros por embalses. De las doce Comunidades Autónomas con competencias en materia de vías pecuarias, tan sólo ocho han desarrollado la Ley 3/95. Además, según la organización conservacionista, hay una clara «falta de interés por parte de las administraciones cuando se trata de aplicar aspectos estratégicos y positivos para la conservación de las vías pecuarias, como es la obligación desde 2008 de tener inmatriculadas las vías pecuarias en el Registro de la Propiedad».
La crisis pasa factura
Otro de los datos que demostraría la dejadez de las administraciones estaría en el dilatado tiempo que se han tomado desde las comunidades para responder a la petición de informacion sobre el estado de sus vías pecuarias. «Los datos se pidieron en marzo de 2014, y algunas han tardado más de 10 meses en responder», dice Hilario Villalvilla, coordinador del informe.
A las vías pecuarias también les ha pasado factura la crisis, que ha afectado al programa de apoyo del Estado central a las Comunidades Autónomas para recuperar las vías pecuarias de la Red Nacional. En este año 2015 se tenían que haber alcanzado algo más de 10.000 kilómetros de vías pecuarias beneficiados por estas actuaciones. Sin embargo, los datos de diciembre de 2014 muestran que tan sólo se ha actuado sobre 3.924 kilómetros. A estas alturas, el 100% de las vías pecuarias del Estado deberían estar clasificadas y algo más del 75% deslindadas. Sin embargo, denuncian desde Ecologistas en Acción, «tan sólo se ha llegado a clasificar el 82,2% del sistema y se ha deslindado el 20,5%».
El caso del madrileño Cerro de San Pedro
A. CARRA.MADRID
El caso del cordel de Colmenar a Guadaliz es uno más de los muchos que hay en España. La Federación Madrileña de Montañismo y el Ayuntamiento de Colmenar Viejo, en colaboración con la asociación Amigos de la Tierra y Mountain Wilderness, han organizado marchas cívicas y senderistas al Cerro de San Pedro para reclamar que se abra de nuevo la vía pecuaria que da acceso a la zona. Varios centenares de montañeros y senderistas ascendieron en mayo del año pasado al que para muchos es el mejor mirador natural de la Comunidad de Madrid, un punto privilegiado desde el que en una perspectiva de 360 grados se puede contemplar desde Navalcarnero a Alcalá de Henares y, por supuesto toda la sierra de Guadarrama, recientemente declarada Parque Nacional. El origen de la protesta estaba, según explicaba Paco Cantó, de la FMM, «en las tapias y verjas que prohíben el paso por la vía pecuaria denominadaCordel de Colmenar a Guadalix, en el tramo que atraviesa el término de Miraflores de la Sierra por la finca de El Vedado». Pese a que el tránsito por el acceso debería ser totalmente libre al discurrir por un dominio publico pecuario, el propietario decidió impedir el paso hace años, obligando a los senderistas a atravesar fincas de particulares aledañas a la vía pecuaria. Ante la posibilidad de quedar sin ruta de acceso a la cumbre, la FMM ya reclamó hace tiempo al Área de Vías Pecuarias de la Comunidad de Madrid la reapertura de la vía pecuaria.